jueves, 28 de abril de 2016

Sí, en realidad sabes lo que quieres


El que no vive para servir, no sirve para vivir (Madre Teresa de Calcuta) 



En este post me gustaría ser clara y tajante. Acéptalo, claro que sabes lo que quieres. Seguro que en más de una ocasión has dicho " No sé que quiero, no sé que quiero hacer en la vida" y entras en una estado de confusión en el que crees que es imposible saber lo que piensas. No te apures, eso nos ha pasado a todos. Sin ir más lejos, yo pasé algo parecido hace no mucho y de vez en cuando el auto-sabotaje sigue apareciendo. Pero tengo una buena noticia, en realidad todos sabemos lo que queremos, dejemos de engañarnos con esto.
Veamos: ¿sabes qué comida te gusta o cual es tu música favorita? Seguro que sí, pues lo mismo ocurre con la " misión" de la vida. Pero es más cómodo pensar que no lo sabes porque así no tienes que elegir, ni actuar.
¿ Entiendes por qué muchas personas prefieren no tomar una decisión? Es más cómodo decir que no saben lo que quieren , que reconocerlo y pasar a la acción. Tomar una decisión nunca es fácil, ya que implica esfuerzo, renuncias y compromiso. Es decir, cuando sabes lo que quieres, tienes que pasar a la acción y salir de la zona cómoda, esforzarte y seguramente equivocarte unas cuantas veces antes de conseguirlo. Así que la persona promedio prefiere pensar que no sabe lo que quiere y asunto terminado.  Pero en caso de no hacerlo, la vida se vuelve más difícil a la larga. Para saber lo que se quiere hay que tener claros varios aspectos:

1. Hay que deshacerse del apego al resultado. Sin libertad, ninguna decisión será buena, ya que sentirse obligado a hacer algo elimina el placer de desearlo.

2. Elevar el nivel de compromiso que se va a asumir. Sin compromiso, no importa lo que se quiera, porque nunca ocurrirá. Primero el compromiso y después aparece el cómo: la ayuda, las respuestas, las oportunidades...

3. Ignorar los miedos. Dejar de prestarle atención, ignorarlo hasta matarlo de aburrimiento,  es mucho más efectivo que luchar contra él.

Todos nacemos con una misión en la vida, que es servir a los demás. Punto. Y en qué les servirás se revela cuando te enfocas en que quieren los demás y no en lo que quieres tú. Escuchando a los demás, descubrirás en que quieres servir al mundo. La felicidad no consiste en conseguir lo que tu quieres, sino en ayudar a los demás a conseguir lo que quieren y necesitan,  a la vez que haces algo que a ti te apasiona y te divierte. ¿Parece un concepto extraño y sorprendente, verdad?  Por esto, pocas personas son felices. En realidad, las personas quieren ser felices, contribuye de alguna manera a su felicidad y no te equivocarás.
Busca un problema que afecte a la vida de las personas para el que tu tengas una solución, o quieras buscarla y que además a ti te divierta ofrecerla. Problema + solución= Misión en la vida. Esta es la única fórmula para la felicidad y la riqueza.