jueves, 31 de diciembre de 2015

Podréis manejar al borrego, pero JAMÁS podréis doblegar al lobo...

A todos aquellos que creéis que los seres humanos somos números en lugar de personas, a todos aquellos que se creen que los animales son su comida y los humanos sus esclavos, a todos aquellos que se enriquecen en base a las miserias y los derechos de los demás, a todos aquellos que carecen de empatía y compasión ( sentimiento de tristeza que se produce al ver padecer a alguien y que impulsa a aliviar su dolor y sufrimiento,  remediarlo o a evitarlo), a todos aquellos que se creen en posesión de la verdad y no son capaces de mirar más allá, a todos aquellos que se creen dueños de la naturaleza, a todos aquellos que la cultura les queda muy muy lejana, a todos aquellos cuya tolerancia es inexistente...
 Me dirijo a todos aquellos, para comunicarles que no podrán quitarme mis posesiones más valiosas. Aquellas,  que personas con valores como los vuestros, es imposible que tengáis. Me podéis quitar mis bienes materiales, mis libros, mi trabajo, mi dinero... pero jamás me podréis quitar mi dignidad, mi libertad, mi cultura, mi paz, mi equilibrio interior, mi esperanza, mi amor y mi bondad. Jamás me podréis quitar el amor o el respeto de los míos, algo que personas con vuestros valores sois incapaces de tocar. ¿Sois felices en vuestro colchón de injusticias? ¿Sentís cierta sensación de vacío, de soledad? ¿Os sentís equilibrados y en paz? ¿ Creéis que sois felices? ¿Entonces por qué esa angustia, esa sensación de desasosiego? ¿ Por qué esa inseguridad?
El dinero y el poder no pueden cubrir esos vacíos, lo siento. Pero tampoco os lleváis mi rabia o mi odio. Cada uno ofrece aquello que tiene en el corazón y el que está hecho de luz no puede ofrecer oscuridad. Para vosotros, carentes de visión,  aún no os han contado que podéis elegir entre tomaros la pastilla roja o la azul, que tenéis la posibilidad de salir de borrego-matrix. Demasiado ocupados sintiendo miedo y mirando hacía abajo, oprimidos por el rebaño, dejándoos llevar, sin poder ver más allá de vuestras narices, aterrorizados en cada uno de vuestros pasos por el pastor o el lobo. Pero os voy a contar un secreto, que parece ser que aún no tenéis claro, podréis manejar al borrego, pero JAMÁS podréis doblegar al lobo.
Con todo esto, y mi alma en paz y felicidad por poseer aquello que realmente es importante, os deseo a todos y cada uno de los seres vivos del planeta un feliz 2016.

Tiempos Modernos de Charles Chaplin 

lunes, 14 de diciembre de 2015

PERDONA DE ANTEMANO


Ojo por ojo y el mundo acabará ciego

Los débiles nunca pueden perdonar. El perdón es un 
atributo de los fuertes. Gandhi.



Para prosperar en la vida, no podemos hacerlo solos, necesitamos a los demás para que nos ayuden, estimulen, y sobre todo para que en nuestra vida haya amor y bondad. ¿Quién no mejoraría sus habilidades con semejantes apoyos? No estoy hablando de contactos de negocios superficiales que no llevan a ninguna parte. No hablo de coleccionar tarjetas, hablo de procurarte un círculo de amistades profundas y verdaderas.
Para poder atraer personas valiosas a tu vida y reflexionar sobre las relaciones ya existentes, primero tenemos que reflexionar sobre tu vínculo más íntimo: el tuyo con tu propia persona.
¿Cuáles son tus cualidades más desagradables? ¿Emites juicios muy duros sobre otras personas? En realidad, juzgar a los demás carece de atractivo. Nadie quiere que le juzguen, por lo que a los demás no les gustará tener a alguien cerca que emite juicios continuamente. Normalmente la raíz de este problema suele ser uno mismo. Si eres muy crítico contigo mismo, te juzgas ferozmente e incuso te castigas con ello, es normal que uses la misma vara de medir con los demás.
Por ello, el primer paso es aprender a ser indulgente con uno mismo, aprender a perdonarse y con ello podrás perdonar de antemano a los demás, pero primero debes ocuparte de ti. Pongamos un ejemplo para comenzar a comprender que en realidad te esfuerzas por hacer las cosas lo mejor que puedes. Imagínate que has tenido un día horrible en el trabajo, no has comido en todo el día y llegas a casa empapado/a por la lluvia y tus hijos te piden que les lleves a tomar un helado. Tú les dices: ¿No os dais cuenta de que he tenido un día espantoso? Obviamente, no es la mejor respuesta, pero tampoco puedes castigarte si no has comido en todo el día. Acéptalo, perdónate y pídeles disculpas a tus hijos. De este modo, cuando una persona no te hable del mejor modo posible en algún momento de tu vida o no cumpla tus expectativas, podrás perdonarle de antemano. Con esto no estoy diciendo que toleres aquello que te moleste, solo que contemples un juicio de valor. Si te molesta siempre puedes informar de un modo neutro: ¿Te estás dando cuenta de que estás hablándome en un tono muy desagradable? No es ni bueno, ni malo, pero a ti te molesta.
La mayoría de las personas cargan con una lista interminable de cosas que no se han perdonado y siguen castigándose. Haz una lista de todo aquello que no te has perdonado, vuelve a tu niñez y piensa en esas veces que entregaste a tu hermano o hermana haciéndoles pagar por un crimen que tú cometiste. Intenta disculparte con el mayor número de personas a las que hayas hecho daño e incluso, en alguna ocasión, es posible que no valga solo con disculparte y tengas que enmendar las cosas. Cargar con cólera, resentimiento o rencor supone un desgaste enorme de energía. Si quieres liberarte de un gran peso, llama o cambia tu energía hacia aquella persona a la que heriste. Sí, aunque no sea culpa tuya. Muchas veces, el simple hecho de cambiar tu energía hacia esa persona y perdonarla de antemano, hace que a liberes de tener que odiarte o tenerte rencor y su ego ya no puede seguir luchando con el tuyo. Es necesario tener mucha fuerza de voluntad para perdonar y dejar de lado el hecho de tener razón. En realidad, saber quien tiene razón no es importante, solo es importante saber que el rencor y el odio te alejan de lo que realmente quieres atraer en la vida.
Si no solucionas estos problemas, seguirán apareciendo en diversas ocasiones de.tu vida y además tomarás el papel de víctima o verdugo. ¿Es así como quieres vivir tu vida?
Ahora que ya lo sabes, no dejes que el pasado se convierta en una carga y perdona a todo el mundo. También perdónate a ti. A partir de ahora ya puedes perdonar de antemano y te librarás de mucho dolor y desgaste energético. Recuerda que siempre que hables con una persona debes hacerlo desde el centro de la balanza, desde tu pensamiento de adulto y nunca desde el niño, la victima, el tirano... Siempre desde el centro, desde el neutro y el adulto. No cometas el error de hablar con alguien si todavía no le has perdonado, quizás algunos problemas mucho más graves necesiten de una terapia especial antes de dar ese paso, pero no dejes de darlo.
Este pequeño progreso puede significar enormes cambios para tu vida. ¡Haz tu lista y empieza a perdonar a los demás y a ti mismo!



miércoles, 2 de diciembre de 2015

PERMÍTETE DIEZ PLACERES DIARIOS


El amor y la compasión son necesidades, no lujos. Si faltaran, la humanidad no podría sobrevivir. Dalai Lama

¿Cómo sería tu vida si cada día realizaras diez hábitos que te resulten placenteros? ¿Cuál es tu concepto de éxito? ¿Crees qué es aquel que has creado en base a tus valores o aquellos más o menos impuestos por el tipo de sociedad moderna? ¿Se incluye en el campo del éxito valores como ser compasivo?¿Qué tipo de hábitos estamos acostumbrados a llevar en nuestra vida diaria? ¿Algunos de esos hábitos se podrían considerar adicciones?

La compasión es uno de los ingredientes del ÉXITO

La mayoría de los seres humanos llevamos a cabo una serie de hábitos que no nos aportan ningún tipo de alimento intelectual o afectivo, ni nos hacen sentir mejor o más seguros con nosotros mismos. Muchos de esos hábitos pueden llegar a convertirse en una adicción. Este tipo de adicciones se reconocen porque consumen energía en lugar de aportarla.
¿Qué diez cosas de las que realmente disfrutas te gustaría poder hacer a diario? Es posible que lleves tiempo pensando en que te encantaría poder ir al trabajo caminando o en bicicleta, en lugar de ir en coche o en metro. Quizás te gustaría tomarte tu tiempo en el desayuno, poder comer repostería casera o leer mientras te tomas un zumo natural. O quizás, al mediodía te gustaría llevarte tu comida de casa y comer bajo un árbol o en un parque. Lo esencial de estos hábitos es que tienen que ser cosas de las que realmente disfrutes y nunca establecerlos como "deberías".
Algunas personas están sometidas a tanto estrés, que tienen verdaderos problemas para llegar a escribir diez hábitos diarios que le resulten placenteros. En mi caso, no me costó nada de tiempo escribirlos y además, mi lista va evolucionando conmigo y voy cambiando algunos hábitos. Elimino algunos y añado otros, que con el tiempo me hacen sentir mejor:

1. Meditar 15 o 20 minutos diarios. Lo suelo hacer al atardecer o por la noche. Hay a quién le gusta hacerlo por la mañana para llevar la mente "limpia y preparada" para el resto del día, y quién lo hace al levantarse y al acostarse.

2. Irme a la cama una hora antes y levantarme una hora antes. Lo esencial es dormir siempre 8 horas, es aquello que me hace sentir mejor y más saludable.


3. Hacer algo que me haga ilusión a diario. Comprar flores, darme un baño de agua caliente, ver el atardecer...

4. Tener contacto con la naturaleza de manera regular. Lo ideal sería a diario, si no puedo acercarme a la montaña o a los lagos, cuido mi bonsai, o el resto de plantas que tengo en casa.


5. Decir «te quiero» todos los días.

 

6. Agradecer a diario. Escribir una nota de agradecimiento, llamar a un familiar o amigo/a, sentir agradecimiento de espíritu por la vida.

7. Establecer con más rigurosidad mi dieta vegetariana. A través de la alimentación podemos cambiar nuestras vidas. Sólo saber la procedencia del alimento, acorde con los principios de compasión y respeto, puede cambiar la manera en que comemos.

8. Escribir una nota de deseos y objetivos y leerla a diario. Es más efectivo aún, si la leo antes de la meditación.

9. Regalar algo a diario. Pueden ser cosas materiales o espirituales. Si estás haciendo una tarta, puedes hacer un poco más y dársela a tu vecino, puedes comprarle flores a tu madre, quizás puedes dejarle ese libro a tu amiga que tanto desea leer o solo puedes desear amor, felicidad y armonía a las personas a las que te encuentres. Pero siempre establecer el hábito y el placer del "dar".


10. Elevarme espiritualmente. Ya sea haciendo ballet, pintando, leyendo, escribiendo, viendo una película o documental de calidad...

Un buen modo de sustituir uno de tus hábitos adictivos por un buen hábito, es llevando un registro de tus progresos. Puedes hacerlo de manera visual, como poner algún tipo de estrella de colores o un color que te guste en el calendario cada día que lo hagas, o realizando un gráfico o collage. Lo importante es que sea algo que muestre tus progresos y te haga sentir orgulloso de tí mismo. Llegará un punto que no tendrás que establecerte ningún recordatorio y se convertirá en algo tan natural como el hábito de lavarte los dientes. Puedes ir trabajando en un sólo hábito o en dos cada vez, en lugar de hacer los diez de golpe. El elemento visual ayuda más de lo que parece, no solo te muestra de forma concreta que lo estás haciendo bien, sino que te anima a seguir adelante. Escribe tu lista de los diez placeres diarios y contribuye en el éxito de tu propia vida.

Recuerda que el éxito es: Sonreír al final del día, amar sin esperar nada a cambio, mejorar vidas, trabajar desde la pasión, hacerlo todo por devoción y nada por obligación, saber quién eres en realidad, ser feliz y expandir la felicidad, disfrutar del proceso de vivir, servir a los demás y dejar un legado.